Animales realengos…


La última ves que estuve en PR y la visita concurrió con la de Matru, hablamos sobre los animales realengos en PR. Como tantas otras cosas boricuas, las cuales creemos ‘únicamente’ y ‘autóctonamente’ nuestras, esta es otra mala maña aprendida de esa cultura churra que ya no existe en churrolandia.

Caminando por BsAs y Chile (incluye Santiago, Valparaíso y Viña del Mar), ve uno un sinnúmero de perros realengos. Los de Chile, son algunos de los mejor alimentados, los de BsAs, los de mejor raza. Dados los últimos 10 años en Arg., entiende uno que mucha gente tuviera que deshacerse del perro, tirarlo a la calle, por otro lado, no me parece tan buena idea.

Claro, cuando la gente viene al EE.UU. se queda asombrada de que los gobiernos de las ciudades tienen un “animal control officer”, cuyo trabajo incluye atrapar “strays” y perros sin identificación, y si no encuentran su dueños, los ‘ponen a dormir’ (eufemismo para decir que los matan).

Para los que no lo sepan, la eutanasia de animales, es uno de los “profit centers” para los veterinarios. Si usted es Vet, las cuentas se pagan por los chequeos anuales y el poner a dormir perros perfectamente saludables cuyos dueños se cansaron de ellos. Cuando usted envía al animal al ‘refugio’, si no encuentra un hogar en dos a cuatro semanas, “he/she is a goner”

‘Bárbaros gringos sin corazón…”, hmm, como en tantas otras, miremos los meritos. Si nadie se va a ocupar del animal, y lo que va es a vivir una vida hambrienta, sedienta y sin cuidado medico alguno, ¿para que dejarlos sufrir? Yo creo, que dejar a los animales sufrir así, en la calle, es peor Karma que matarlos. Lo que fomenta, es una cultura de ‘dos caras’, donde usted se siente mejor porque le ‘tiró’ una migaja a un animal, pero no mira cuando el animal tiene una pata rota, y se pasa “limping” AÑOS por la calle.

Tener la disciplina de imponer y respetar las leyes de cuido de animales, incluyendo la eutanasia (si, el matarlos) de aquellos abandonados, es un buen primer paso a crecer como nación, y eliminar tradiciones sucias que no tienen nada que ver con ser Puertorriqueños, sino con ser crueles y acumular “Bad Karma”.

Aprendemos juntos…

 

Esta historia habida corrido como un e-mail, por tiempo, dejemos de hacerles esto a los animales…[1]

1ra. Semana. Hoy cumplí una semana de nacido…! Qué alegría haber llegado a este mundo.

1 mes. Mi mamá me cuida muy bien. Es una mamá ejemplar!

2 meses. Hoy me separaron de mi mamá. Estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós, esperando que mi nueva “familia humana” me cuidara también como ella.

4 meses. He crecido rápido; todo me llama la atención, hay niños en la casa que para mi son “mis hermanitos”. Somos muy inquietos, ellos me jalan la cola y yo le muerdo jugando.

5 meses. Hoy me regañaron. Mi ama se molestó por que me hice “pipi” dentro de la casa; pero nunca me han enseñado donde debo hacerlo. Además duermo en la recamara ¡Ya no me aguantaba!

8 meses. Soy un perro feliz. Tengo calor de un hogar, me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consciente mucho. Cuando están comiendo me convidan. El patio es para mi solito y me doy vuelo excavando como mis antepasados lobos, cuando escondieron su comida. Nunca me educan, ha de estar bien todo lo que hago.

12 meses. Hoy cumplí un año. Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí mucho más de lo que ellos pensaban, que orgullosos deben de sentirse de mi!

13 meses. Que mal me sentí hoy, mi “hermanito” me quitó la pelota. Yo nunca le agarro sus juguetes. Así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes, así que lo lastime sin querer. Después del susto me encadenaron, casi sin poderme mover, al rayo del sol. Dicen que van a tenerme en observación, y que soy ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.

15 meses. Ya nada es igual…vivo en la azotea. Me siento muy solo… mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tango hambre y sed. Cuando llueve no tengo un techo que me cobije.

16 meses. Hoy me bajaron de la azotea. De seguro mi familia me perdonó. Yo me puse tan contento, que daba saltos de gusto. Mi rabo parecía rehilete. Encima de eso, me van a llevar con ellos de paseo. Nos enfilamos hacia la carretera y de repente pararon. Abrieron la puerta y bajé feliz, creyendo que haríamos nuestro “día de campo”. No comprendo porque cerraron la puerta y se fueron ¡Oigan, esperen! Ladré… ¡Se olvidan de mí! Corrí detrás del coche con todas mis fuerzas, mi angustia crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detendrían. Me habían abandonado.

17 meses. He tratado en vano de buscar el regreso a casa. Me siento y estoy perdido. En mi sendero hay gente de buen corazón que me ve con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con una mirada desde el fondo de mi alma. Yo quisiera me adoptaran y sería leal como ninguno pero solo dicen “pobre perrito”, se ha de haber perdido.

18 meses. El otro día pase por una escuela y vi muchos niños y jovencitos con mis “hermanitos”. Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzaron una lluvia de piedras, a ver quien tenia mejor tino. Una de esas piedras, me lastimó un ojo, y desde entonces ya no veo con él.

19 meses. Parece mentira cuando estaba más bonito se compadecían más de mi. Ya estoy muy flaco; mi aspecto va cambiando. Perdí mi ojo y la gente más bien me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.

20 meses. Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar una calle por donde pasan muchos coches, uno me arrolló. Según yo estaba en un lugar seguro llamado cuneta, pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor que hasta se ladeó con tal de centrarme. Ojalá me hubiera matado. Pero solo me dislocó la cadera. El dolor es terrible, mis patas traseras no me responden y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba a la ladera del camino.

Tengo 10 días bajo el sol, la lluvia, el frío, sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve; otras dicen, “No te acerques”.

Ya casi estoy inconsciente; pero alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar “pobre perrito, mira como te han dejado”, decía… Junto con ella venía un señor con bata blanca, empezó a tocarme y dijo: “Lo siento señora, este perro ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir” A la gentil dama se le salieron las lágrimas y asintió. Como puede, moví mi rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar. Solo sentí un piquete de la inyección y me dormí para siempre pensando porque tuve que nacer si nadie me quería.


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2 comentarios to “Animales realengos…”

  1. Eli Says:

    Awwwww… lagrimas corriendo por mis mejillas, se me calentaron los ojos… 😦

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